La espiritualidad en las Esclavas de la Inmaculada Niña implica una llamada de Cristo; es gracia de Cristo; es vida en el Espíritu, que penetró profundamente todo el entramado de la vida y de la misión de los fundadores; y esa gracia de Cristo y esa vida en el Espíritu han de penetrar también, no menos profundamente, toda la pluriforme red de relaciones de la vida de cada esclava en particular y de toda la Congregación en cuanto tal, a fin de convertir sus acciones más triviales de cada día en una verdadera historia de salvación. Se trata de una vida en el espíritu que crece, se desarrolla en el tiempo y en el espacio; y que, por consiguiente, está estrechamente vinculada con la historicidad, cuyas coordenadas son precisamente el tiempo y el espacio. La espiritualidad EIN, al contrario que el carisma EIN, se puede transmitir, en cuanto que fue la respuesta de los fundadores a la iniciativa divina; y esta respuesta se convirtió en prototipo de la respuesta que cada EIN, y de todas como Congregación, han dado a la iniciativa de Dios sobre ellas; siempre bajo la iluminación del Espíritu Santo. Por todo lo dicho, la espiritualidad EIN podría definirse como el conjunto de reacciones y de expresiones personales y comunitarias que visibilizan las inspiraciones y convicciones de las EIN frente a Dios, frente a los hermanos y frente a las cosas. La espiritualidad EIN tiene un punto de referencia concreto desde el cual se vive todo el misterio cristiano, pero no son ellas quienes lo consiguen por sí mismas, sino que Dios las ha convocado por pura gratuidad para que vivan únicamente desde ese centro: “Dios
nos escogió para darnos a la |
|