Había dos corazones: uno encendía un vivísimo fuego de amor a la Divina Infantita y otro se forjaba en el mazo de la mortificación. Pero un día aquellos dos corazones cayeron en el horno del mismo mariano amor y se hicieron un solo corazón. El fuego del amor hizo de los dos un corazón solo. Mas cuando aquellos dos corazones salieron del fuego debían formarse más perfectamente y abrillantarse más y entonces el mazo del sacrificio, por la misericordia del Señor empezó a caer sobre ellos; y cuando son más fuertes los golpes que sobre él dan aquella unión se aprieta más y ese corazón se pulimenta más (Benditos sean el amor y el sacrificio que los unió y hermoseó!" (P. federico S)
Es el tiempo de consolidar y renovar el edificio, alcanzar la talla, dar buenos frutos, pulir dar brillo y formar un solo corazón.