Una de las mayores ocupaciones de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña ha sido desde sus inicios la educación a los niños y niñas, en los países en donde tiene representación.
Esto parte del carisma que ambos fundadores compartían del Modelo evangélico de María en el misterio de su Infancia, así como de los múltiples factores que han generado
una degradación en la educación moral y espiritual de la humanidad.
Dichos factores son las corrientes ideológicas como el Positivismo que actualmente es promovido en las escuelas públicas, con su teoría de eliminar todo idea Teológica; el Liberalismo, cuya repercusión en la sociedad, y concretamente en la familia, amenaza la vida espiritual y social, y el Materialismo que ha dejado en el mundo un gran desequilibrio económico, estructural y moral.
Cabe reflexionar sobre la "Infancia espiritual" que es tan antigua como la historia de la salvación y pertenece al núcleo mismo de la revelación de Dios; y alcanzará su culminación en la revelación definitiva del Verbo de Dios.
Estas circunstancias hicieron reflexionara la M. María del Rosario, quien escribió al respecto: "Para remediar esos males y para educar a todos esos niños, salvando sus almas, es para lo que nace la Esclavitud".
El P. Federico, también expresó: "La educación es arte mediante el cual el hombre hace aptos a sus semejantes para alcanzar sus fines. Es arte que abraza todas las artes, en cuanto se refiere al hombre: a su cuerpo, a su inteligencia, a su corazón, a su voluntad, a su vida presente ya la futura ."