Alma mía, entiende bien lo que es ser amiga del Amado. "Como el lirio entre espinas, así mi amiga entre las hijas." Y tanto ama el Esposo a su amiga que la desea con ansia y la llama diciéndole: - "Levántate, apresúrate amiga mía, paloma mía, hermosa mía, y ven." Los que son verdaderos amigos no pueden vivir separados, ni disfrutar regalo alguno sin comunicarlo a sus amigos; por este motivo cuando el Amado baja al huerto de las delicias celestiales y allí come panal con miel y bebe vino con leche, llama a los obedientes con estas dulcísimas palabras: "Comed amigos, y bebed, y embriagaos, los muy amados".
El verdadero amor no es pasajero, sino que tiende a perseverar siempre, después de manifestamos Jesús, que El nos ha amado tanto como su Eterno Padre, nos dice: - "Perseverad en mi amor." Pero, ¿cómo perseverar en el divino amor? Oidlo, almas que trabajáis para dar testimonio de perfectísima obediencia delante de Dios y de los hombres: "Si guardáreis mis mandamientos, perseveraris en mi amor, así como yo tambien he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor." - Luego el que obedece a Jesús, persevera. He aquí de paso, hija mía, expresada toda la virtud de aquellas esenciales palabras de la Esclavitud. - "Ad implendam Jesu voluntatem." - AI.I.V. El amor hija de mi alma, el amor Divino es la causa y el fin que determina a la Esclavitud a la más perfecta sumisión de la propia voluntad. El amor a las almas, exige la sumisión a los sacerdotes que las apacientan; el amor a la santificación de los sacerdotes, hizo natural y sencilla la sumisión a los obispos, y el amor a estos nos hace estar siempre obedientes hasta la muerte a la soberana voluntad del Señor.
Si son exacta medida del amor los sacrificios que se hacen por lo que se ama, cierto es que el mayor sacrificio debe ser medida del mayor amor. Luego, si hacemos de veras el sacrificio de la propia voluntad, como la Esclavitud exige, o fruto es del extraordinario amor que ya existe en el corazón o del que hemos de adquirir.
¡Bienaventuradas las fieles! ¡Dichosas las que sacrificándose por tal celestial amor, entren un día en la gloria, cargadas del botín de sus peleas en contra del mundo, del demonio y de la came, a los que arrebataron preciosísimas almas, que serían sus víctimas! Dichosas las que lleno el corazón del fuego del amor... divino a Jesús sacramentado, inflamen a otras en el deseo de sacrificarse por las almas.
Mis amadísimas hijitas: A todas os quisiera dar consuelos de padre, pero qué mayor satisfacción para vosotras que ver vuestro desinterés para trabajar por puro amor de Dios en bien de las almas, ya que por ningún motivo esperáis cosa alguna de los hombres, como no sean desprecios, única paga debida a los Esclavos.
Trabajad hijas mías, sin descanso por puro amor de Dios. El no deja Sn recompensa nada de lo que se hace por su amor, y aún cuando así no fuera, El merece todos nuestros sacrificios y todas nuestras privaciones.
La caridad de Cristo nos urge -dice el Apóstol.- Él, cuando todavía nosotros éramos sus enemigos por ser pecadores, vino a buscamos y a solicitar nuestra amistad, dando la vida por nuestra salvación. ¿Qué pudo hacer por nuestro bien, que no haya hecho~ No era deuda que nos debía, era gracia que nos daba; nosotros le debemos su Sangre preciosa ¿Cómo se la pagaremos? Nada nos pide más que nuestra fidelidad. Que lo sirvamos con verdadero amor. Que hagamos nosotros por Él, lo que tanto hacen por el mundo; sufrir, trabajar, exponemos a peligros hasta de muerte cuando la necesidad así lo exija; no fatigamos nunca en su servicio, y si por desgracia lo ofendemos en algo, correr presurosos a pedirleperdón, rogándole que nos perdone y acepte de nuevo en su gracia, poniendo por intercesora a nuestra Reina y Sefiora y Madre de miserables.
Hijita: Nada temas, mientras se sufre por amor de Dios, nada se pierde y se gana mucho. Procura tú ser santa, por lo demás, nada te preocupe, que en España o en México siempre podrás sacrificarse por Dios. Amalo mucho, mucho, para que seas muy Esclava y tengas mucha gloria.
Levántate hija mía, levántate, vuela a lo más alto, -duc in altum,- y cuando hayas subido mucho, sacude todo tu ser con violencia y deja caer al fondo, todo lo que no sea Dios, y entonces con el alma fijo en el Esposo Crucificado, dime si será posible ya, no hacer cuanto el nos pida.
Amemos, hijita mía, y ya sabes que obras son amores . ¡Qué importan los consuelos! Sufrir por el Amado, eso es corresponder a su amor. HacerIo todo por contentarIo agl; eso es saber amar al Esposo.
Qué hermoso es sufrir y saber que lo que se sufre es por puro amor de Dios. Así estáis vosotras en la Esclavitud. Es verdad que amáis a vuestros padres mucho pero cuanto los amáis os sacrificáis en ellos mismos por amor de Dios.
Nada temas mientras seas Esclava. Nada podrán en contra tuya. Dios te ama, Dios te quiere sufriendo por El qué mayor gracia puedes desear? Sufre con fortaleza, pero ama con ternura a tu Divino Esposo y a tu Reinita hermosa. Te bendice tu padre que te quiere. José. E.D.I.
Aunque tú no me envías papelito, yo te escribo dos letritas para decirte que te sacrifiques con mucho amor por la Esclavitud que ha de ser nuestra gloria en esta y en la otra vida y no tengas excesiva solicitud ni por ser santa. Quiere serio pero por amor suave y dulcísimo de tu Divino Jesús.
No tengas temor imperfecto, el amor echa fuera el temor. Confia con toda seguridad en el amor de tus padres, y cuanto más te corrijan, más has de acercarte a ello.
Mientras tú sepas sufrir callando, tu padre siempre goza pensando que amas la Esclavitud y que mi D.!. es todo tu consuelo. Ama, sufre, trabaja y ora y siempre serás dichosa. P. FEDERICO SALVADOR
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